domingo
Quilómetros que matan
miércoles
viernes
sábado
viernes
- Sólo cinco meses, no pasa nada. Puedo esperar cinco más.
- Pensaba que habíamos quedado hace unas horas. – dijo en tono divertido.
- Eres tan tonta. No tenías porque esperarme. Yo nunca te pedí nada, no creo ni siquiera que insinuase nada… - no terminó la frase.
- Tú lo has dicho – dije mientras me secaba las lágrimas- soy tonta, y por eso lo he hecho.
- Me alegro tanto de que me hayas esperado.
Acercó su cara lentamente a la mía y apoyó su frente contra la mía. Podía notar su cara también congelada, sus mejillas húmedas, podía notar lo nervioso que estaba.
- Te quiero. Te quiero tanto. Te quiero desde hace más de cinco meses. Lo he sabido desde hace mucho, pero soy un tonto, yo sí que lo soy, un tonto y un cobarde, que no ha tenido el valor de decirte lo que siento por miedo a lo que pudiese pasar. Pero quiero que lo sepas. Quiero que sepas que te quiero como nunca he querido a nadie. Y que voy a estar aquí siempre. Sujetándote, apoyándote, ayudándote. Aunque tú no me necesites.
jueves
lunes
miércoles
Adiós. La palabra con más dolor, más pena, más sufrimiento que nunca nadie te puede decir. Adiós. Yo no quiero decir adiós a nadie, por que decirlo supondría que esas personas desaparecerían de mi vida, y yo no quiero que eso pase. Quiero decir adiós al pasado, decir adiós a lo malo, a lo que nunca fue. Y con este adiós, me quería despedir también de la ciudad en la que vivo. No me duele decirle adiós, es una decisión que tenía que haber tomado hace dos años, pero supongo que fui demasiado cobarde. Pero ahora me he dado cuenta, tengo que hacerlo. Tengo que decirle adiós a Vigo, la ciudad en la que llevo viviendo diez años, no la ciudad que me vio nacer, que fue Coruña, y que siempre la llevaré en el corazón como una de mis ciudades favoritas. Pero Vigo no. Vigo ha sido mi infierno personal desde los nueve años. En Vigo me han maltratado durante meses, impidiéndome así acostumbrarme a mi primer año lejos de mi vida, Vigo me ha traido todas las despedidas más dolorosas de mi vida, Vigo me ha traído los peores momentos vividos con mi padre, Vigo me ha traído el primer amor, pero también el más doloroso. Son recuerdos, ya pasados, pero que guardaré bajo llave dentro de mí. Porque ha llegado el momento de decirle adiós a una ciudad que durante diez años, lo único que ha hecho ha sido traerme dolor. Y por eso, pase lo que pase, de ahora en adelante, espero que decir adiós, suponga el comienzo de algo nuevo y feliz para mí. Adiós Vigo.
¿Sabes a que me recuerdas? A una canción. A una de esas canciones que se te quedan marcadas para siempre, y aunque pases 20 años sin escucharla sigues acordándote de la letra. Una de esas canciones con teclas de piano sonando lentamente pero que poco a poco van cogiendo impulso para acabar siendo apoteósicas. Esas en la que cada palabra es más bonita que la anterior y las oraciones más complejas no suponen ningún problema. Una de esas canciones tristes y bonitas a la vez, una de esas canciones con historia, a veces mejores, a veces peores, pero una de esas canciones que siempre recuerdas. Eres como la canción que sale la primera en aleatorio, y que por más que repitas una y otra vez, aparece siempre la primera para que no la olvides. Esa que hace que se te empañen los ojos, que hacen que tu pelo se ponga de punta y que el corazón acelere el ritmo. Eres una de esas canciones que encuentras sólo una vez en la vida.
sábado
“Eres mi sensación favorita”