"Para ti, que llegaste de repente y cambiaste el argumento de esta historia y el de mi vida."
Mostrando entradas con la etiqueta especial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta especial. Mostrar todas las entradas

martes


"… ¿cómo es ella?

El sonrió y me miró fijamente a los ojos.

- La verdad es que es preciosa. Y es más preciosa aún cuando la conoces. Creo que lo que más me gusta de ella es esa carita que tiene. Siempre está sonriendo, creo que sólo una vez la vi seria. Y me encanta como siempre se limpia las gafas porque tiene una pequeña manchita, o lo guapa que está cuando lleva el pelo suelto, sobre todo cuando le da el sol porque entonces parece dorado. Y me encanta como huele. Siempre que estoy cerca de ella puedo oler su perfume, y aunque es muy dulce, en su piel queda perfecto, y te sientes atraído por ese perfume, y se te queda grabado. Y aunque no tiene un cuerpo perfecto, creo que ni me he fijado en eso, porque es una persona tan increíble y especial que es imposible no sonreír cuando estás a su lado. Y me encanta porque es muy vergonzosa, y se sonroja por cualquier cosa. Y adora a su perra, y le encanta sacarle fotos. Pero creo que lo que más me gusta de ella es como me hace sentir, porque cuando está a mi lado siento que quiero ser mejor persona, por mi, por ella, que quiero ser el hombre que esté a su lado cuando más lo necesite, que me encantaría despertarme a su lado el resto de mi vida, que me muero de ganas de hacer el amor con ella desde hoy y para siempre, que cuando pienso en ella siempre sonrío y cuando la miro, y ella me devuelve la mirada, parece que el mundo se vuelve un sitio mejor, sólo porque ella me ha mirado de la misma manera en la que tú me estás mirando ahora. Con esos ojos achinados y oscuros, como siempre me miras, y después sonríes, y lo único que quiero es besarte, y abrazarte, y no soltarte la mano nunca, y que te des cuenta de lo mucho que me gustas, de lo increíble que eres, y de cuanto te quiero.

Noté como me había sonrojado, y rápidamente aparté la mirada. Y él estiró la mano sobre la mesa. Y entonces yo alargué la mía, y me la apretó cariñosamente. Y le miré a los ojos. Y supe que todo iba a salir bien."

sábado

“Eres mi sensación favorita”

Porque siento que cuando estás cerca, lo imposible se vuelve posible. Porque no importa que la mayor parte del tiempo nos enfademos, gritemos e insultemos, por que lo más bonito son las reconciliaciones, que bien lo sabemos nosotros. Porque oigo tus pasos y mi corazón sigue su ritmo, y empieza a latir cada vez más rápido, a medida que te acercas corriendo hacia mí, para taparme los ojos y, como un niño pequeño, preguntar: “¿Quién soy?”. Porque descubrir un lunar nuevo es como encontrarse con otro planeta en la Vía Lactea: el mayor descubrimiento del mundo. Porque puedo contar una y mil veces tus pestañas, y olvidar cuantas son para, la mañana siguiente, acurrucarme a tu lado y volver a contarlas. Porque me encanta ese olor a tabaco y a café que tienes, que son dos cosas que odio, pero que en ti se vuelven los mejores olores de este jodido mundo. Porque me guiñas un ojo, y siempre es el mismo, y sólo lo haces conmigo, y no sabes como me gusta que seas tan chulito. Porque me dijiste que te gustaba la cerveza, y yo te dije que la odiaba, y prometiste dejar de beberla para que tu boca no supiera a nada. Porque subimos juntos a Notre Damme y contamos las gárgolas que allí vivían, y te reíste y me dijiste que eran infinitas, como el tiempo que querías pasar conmigo. Porque estás guapísimo despeinado, pero prefieres ir engominado, que me da igual, mientras sigas dejándote ese brillo tan especial. Porque nos despedimos, y oíste como lloraba, porque te acercaste a mi y me abrazaste y me prometiste que no iba a pasar nada. Porque te creí, y lo sigo creyendo. Y porque me dices que pase lo que pase, lo nuestro no fue un cuento.

Aquella noche le veía más guapo que nunca. Quizás era el saber que probablemente sería la última oportunidad que tendría de bailar con él, de tomar algo con él, coger un metro de madrugada. Pero esa noche deseaba más que nunca sentirlo a mi lado.

Todo empezó como siempre. Primero unas cervezas, luego unas copas, y cuando estábamos ya animados decidimos brindar por aquella experiencia maravillosa. Y luego bailamos. Todos juntos, en parejas, solos, de tres en tres, dando gritos, saltos, riendo, llorando… Y recuerdo ese momento en el que deseé morir, cuando le vi bailando con ella, tan cerca, con tanta química, riéndose, agarrando su cintura. Recuerdo cuando me di la vuelta, y cerré los ojos con fuerza, evitando que las lágrimas salieran de mis ojos. Recuerdo como bajé las escaleras hacia el baño y me escondí en uno de los retretes, y como lloré. Oh Dios mío. Sentí que no le importaba, que todo lo que creía que podía haber pasado habían sido imaginaciones mías. Y entonces oí unas voces al otro lado de mi puerta.

- No, para, estate quieta. Estás borracha, no te enteras de nada – al momento reconocí su voz, con aquel dulce acento.

- Venga, no digas tonterías, sé que lo estás deseando… ¿O me vas a decir que te has acercado a bailar conmigo por que sí? – dijo ella; su voz sonaba totalmente artificial.

- No seas tonta! He bailado contigo por que eres mi amiga, estamos celebrando nuestra última noche de fiesta y quería pasármelo bien, eso es todo. Y ahora vete arriba a tomar el aire.

Oí unos pasos que se alejaban. No abrí la puerta. Me quedé allí, sentada sobre el retrete, tragándome todo el dolor que sentía y conteniendo las lágrimas. De repente, llamó a mi puerta.

- ¿Eres tú?

Era él. Esa voz. No dije nada, me quedé quieta, esperando a que el se convenciera de allí no había nadie. Hasta que oí como suspiraba.

- Sé que estás ahí. Así que, si no quieres abrirme, tendré que hablarte a través de una puerta. –hubo un momento de silencio en el que seguí callada- De acuerdo. He visto tu cara hace un momento. Cuando estábamos bailando. Y te he visto irte, y he querido venir para saber que te pasaba. Y sólo espero que estés triste por que mañana nos volvemos a casa. –volvió a hacer una pausa- Pero, de todas formas, quiero decirte algo. Y es que para mí, la mejor experiencia ha sido conocer a alguien tan especial como tú.

Abrí los ojos de par en par y me acerqué a la puerta apoyando mi cabeza en ella, escuchando atentamente.

- Este tiempo me ha servido para conocerte mejor, y nunca pensé que en sólo tres semanas fuera capaz de llegar a importarme tanto una persona. Cada vez que tú sonreías sentía que yo también debía sonreir, cada vez que nos sentábamos juntos y compartíamos la música sentía como si en el mundo sólo existiéramos tu y yo, cada noche cuando te ibas a acostar y te despedías de mi deseaba que la noche fuera eterna y que pudiéramos dormir el uno al lado del otro. Y sé que es ridículo, por que nos separan países y quilómetros, pero sé que no quiero perderte, no por lo que creas que hayas visto, por que creas que no siento nada por ti, por que, te juro que, en este momento, haría lo que fuera para que no llegara mañana y tener que decirte adiós.

Y lo dijo tan seguro, tan sincero, con tanta dulzura, con la voz cargada de sentimiento que al abrir la puerta, sólo pude lanzarme a sus brazos, y hundir mi cabeza en su pecho, y besarle hasta que se acabara la noche, e inhalar su perfume, y reír y llorar hasta el final, y saber que, por una noche, él y yo estuvimos juntos.

miércoles

Solamente una vez en la vida encontrarás a alguien que sea capaz de darle la vuelta a tu mundo. Le contarás cosas que no habías compartido con nadie, y escuchará todo, y estará dispuesta a más. Compartirás tus esperanzas de futuro, los sueños que nunca se cumplirán, las metas que no alcances y las desgracias que te ha dado la vida. Cuando algo maravilloso pase, no podrás esperar a contárselo, sabiendo que compartirá tu alegría. No se avergonzará de llorar cuando estés mal, o de reírse contigo cuando estés loco de alegría. Nunca te herirá tus sentimientos, ni te hará sentir que no eres suficiente, preferirá estar a tu lado y enseñarte las cosas que te hacen especial y maravilloso. Nunca habrá presión, celos o competición, sino una completa calma. Podrás ser tu mismo y no preocuparte de que pensará, pues te querrá por lo que eres. Las cosas que para la gente parezcan insignificantes como una nota, una canción o un paseo se convertirán en tesoros que guardarás en tu corazón para siempre. Los recuerdos de tu infancia volverán y te sentirás joven otra vez. Los colores parecerán más brillantes. Reírse será parte de la rutina diaria cuando antes era algo anormal o no existía. Una llamada o dos durante el día te ayudarán a superar una dura rutina de trabajo y harán que sonrías. En su presencia no habrá necesidad de hablar, y hallarás agradable el hecho de tenerle cerca. Las cosas que antes nunca te habían interesado se volverán fascinantes, porque sabrás que son importantes para esa persona tan especial para ti. Pensarás en ella en todo momento. Las cosas sencillas te recordarán a ella. Abrirás tu corazón sabiendo que hay una posibilidad de que se rompa algún día, y así, experimentarás un amor con lo que nunca habías soñado. Encontrarás que ser vulnerable es la única manera en la que tu corazón podrá permitirse sentirse realmente agradecido. Encontrarás la fuerza sabiendo que tienes un amigo verdadero y, posiblemente, un compañero del alma que te será leal hasta el final. La vida parecerá completamente diferente, excitante y maravillosa. Tu única esperanza y seguridad está en saber que forma parte de tu vida.

martes

Puede que no seas el primero, el último o el único. Pero si ya ha amado antes, puede que vuelva a hacerlo. Y si te quiere, ¿qué más importa? No es perfecta – tú tampoco lo eres- y puede que nunca seais perfectos el uno para el otro, pero si ella es capaz de hacerte reír, piénsatelo dos veces, y admite ser humano y cometer errores, abrázala y dale lo mejor de ti. Puede que no piense en ti cada segundo del día, pero te dará una parte de ella que sabe que puedes romper: su corazón. No la hieras, no intentes cambiarla, no la analices y no esperes más de lo que puede darte. Sonríe cuando te haga feliz, hazle saber que te vuelve loco, y échala de menos cuando ya no esté.

domingo

Más rápido, más lento. Con calma, con fuerza. Arriba, abajo. No pares. Un beso, y otro, y y otro; infinitos. Una mirada. Una sonrisa. Y un abrazo. Manos que se cogen. Dos corazones latiendo enamorados.


Cuando la miró a los ojos supo que algo no iba bien.
- Dime, ¿qué te pasa?
Ella le miró y en sus ojos el pudo ver reflejado todo su miedo.
- ¿De qué tienes miedo? - le preguntó.
Ella se dio la vuelta pero él la abrazo y le beso la mejilla.
- Sabes que puedes contármelo...
Cuando ella se dio la vuelta, escondió la cabeza en su pecho. Él sonrió.
- ¿Quieres saber cuál es mi problema? -susurró ella.
- Por favor.
Tomó aire y le miro a los ojos.
- Que estoy asustada, que tengo miedo; siempre lo he tenido. Miedo a que me pase algo, miedo a perder a las personas a las que quiero, miedo a tropezar y hacerme daño, miedo a decepcionar a alguien, miedo a no ser fuerte, miedo a enamorarme, miedo a llorar, miedo a reír, miedo a equivocarme, miedo a no elegir bien, miedo a que un día el mundo se acabe y no haya hecho todo lo que tenía que hacer.
- Y ahora, ¿a qué tienes miedo?
- Tengo miedo a que nunca me quieras cómo yo te quiero, miedo a que te vayas y nunca te vuelva a ver, miedo a decirte esto y tú me tomes por una niña, miedo a que me rechaces, miedo a mirarte a los ojos, miedo a que me sueltes la mano y todo se esfume...
- No te preocupes; yo nunca te soltaré la mano.

jueves

¿Sabes qué es lo que quiero? Quiero alguien que esté a mi lado hasta cuando nadie sea capaz de estarlo, que me entienda incluso cuando yo no me entiendo, que por las mañanas, al levantarme, me diga lo guapa que estoy. Alguien con quien compartir la pasta de dientes, alguien que me mire, que se eche mucha colonia, que sea alegre y divertido, que sepa contar los días de la semana con los dedos de los pies y no con los de la mano; alguien que al acostarse me dé las buenas noches, alguien que cuente las estrellas por mí. Alguien que teclee muy rápido, que huela a lluvia y a quien le guste el chocolate tanto como a mí, que se ría cuando me ponga celosa, que me preste sus camisas, que use gafas de sol. Alguien a quien le gusten las películas de terror, alguien que me bese bajo la lluvia y me refugie bajo su paraguas, alguien que compre una botella de fanta para compartir, que me escriba cartas en color rojo, que use gorros, alguien que adore a los perros tanto como yo, que duerma en calzoncillos, que no se depile las piernas, que le guste leer. Alguien que en las noches de tormenta me abrace muy fuerte, alguien que escuche la música de los 70, alguien que se siente en el sofá con una manta, alguien que se lave 5 veces al día los dientes, alguien que me lea un cuento antes de irme a dormir, alguien que cuando me ponga histérica me grite, que juegue a la consola, que lleve una pulsera y que use boxers. Alguien que en los días que estoy fea me diga que estoy preciosa, alguien con quien viajar a Londres, alguien que me eche crema solar, que le gusten los polos de fresa. Alguien que llore conmigo, que me sonría, que me grite, que me cante, que me componga una canción, alguien que me provoque fiebre. Alguien que unte la tostada con mantequilla y mermelada, y luego me la deje morder, alguien que use sudaderas anchas, alguien a quien le guste el color verde, que fume, que le guste la historia, que sepa hablar italiano. Alguien que se quede dormido viendo los programas del corazón, alguien que compre el periódico todos los domingos, que le guste el vodka con limón, que esté guapísimo con esmoquin. Alguien que tenga miedo al fuego, que le guste el campo, que masque chicles de menta, alguien a quien le guste caminar por la playa, los niños pequeños y las pizzas. Alguien con quien compartir secretos, alguien que de vez en cuando me llame ‘’princesa’’, alguien que llore, que toque el piano, que tenga la voz grave y se le note la nuez. Alguien que beba el agua a morro de la botella, alguien que odie el pescado, que use calcetines de colores, que me mire a los ojos, que se bañe con mucha espuma, que le guste la fotografía. Alguien que tenga las manos bonitas, que me de besos de esquimal, alguien que cierre los ojos y siga viendo. Alguien que sea olvidadizo, torpe y no tenga vergüenza a cantar en público. Alguien a quien le gusten los besos en la oreja y que le susurren al oído, a quien le guste la filosofía y que entienda a Platón, alguien que sepa hacer tartas. Alguien que cada día me haga saber que me quiere.

martes

Él. Ojos azules. Jadeos. Besos. Sonrisas. Manos que suben. Pantalones desabrochados. Y sólo ellos dos, sólos, nadie más.
Por fin, después de un año, ha conseguido lo que más ansiaba: tenerlo para ella sola. Él la besa, una y otra vez, con ganas, con pasión, con necesidad. Ella se abandona, se deja amar, se entrega a él. Nunca había sido tan feliz.
La noche se va haciendo más y más profunda, hasta que finalmente, él se duerme. La luz de la luna ilumina tenuemente la habitación. Ella se incorpora y lo observa. ¡Qué feliz es!. Y cuanto lo quiere, más que a nadie. Sonríe y se acurruca a su lado, abrazándolo con fuerza, sintiendo su presencia hasta que se duerme.
Comienza a amanecer; el sol filtra sus rayos por la ventana, dotando a la habitación de luz natural. Ella entreabre los ojos y mira a su lado. Pero no hay nadie. Se incorpora rápidamente y palpa la cama. “¿Dónde está?¿dónde se ha metido?”.
Se levanta de la cama y comienza a vestirse cuando él entra en la habitación. Vestido con unos vaqueros cortos, sin camiseta, sus rizos castaños despeinados y con un brick de leche en la mano. La mira fijamente, con sus ojos azules. Y ella siente que se muere de amor, y se levanta, dispuesta a besarle con todas las ganas y la pasión posible.
Pero él se aparta. Un paso hacia atrás. Una mirada interrogante.
-¿Qué haces?
-Darte los buenos días… -murmura ella.
-Ya, pues no quiero tus buenos días. Y vístete anda, que tengo que ir a clase-responde él saliendo por la puerta.
Y allí se queda ella, sola, destrozada, las lágrimas asomando en sus ojos, la cara descompuesta. Pero no va a quedar así. Le sigue hasta la cocina.
-Pero, ¿tú de qué vas? Me llamas ayer, me dices que me necesitas, que tienes que verme, que me echas de menos… Y yo vengo, y tú… tú me besas y me abrazas, y otra vez me repites que necesitas que esté contigo, y… lo de anoche… -nota como las lágrimas quieren escapar de sus ojos.
Él la mira fríamente. Sus ojos azules clavados en ella.
-Lo de anoche fue sólo un polvo. No hay nada más. Tú no significas nada para mí. Simplemente tenía ganas de acostarme con alguien, y sabía que tú acudirías corriendo.
Y ella le cree, le cree por que le mira a los ojos, y ve que allí no hay rastro de aquel supuesto amor que anoche había, sólo ve indiferencia. Y no puede aguantarlo, y rompe a llorar. Le grita, le insulta, le golpea… Cae al suelo, débil, siente un fuerte dolor en el pecho. No puede soportarlo. Todo lo que había ocurrido anoche para ella había sido algo mágico. Pero estaba equivocada. Había sido todo una mentira. Había creído ser alguien importante para él. Pero sólo era una más, una estúpida chica dentro de su gran colección de mentiras.

miércoles

- ¿No te importa lo que piense la gente sobre ti?
- ... No lo sé. Puede que hace algún tiempo sí, puesto que quería impresionar y destacar, pero creo que ya no.
- ¿Por qué?
- Por que yo soy como soy, y nada ni nadie lo va a cambiar. Yo voy a ser siempre la misma persona alegre, divertida, con ganas de sonreír siempre, con las mismas aificiones, con los mismos sueños, siempre voy a tener el mismo físico, por más dietas que haga, siempre voy a ser así. Me gusta tirarme durante toda la tarde en el sofá sabiendo que al día siguiente puedo volver a hacerlo o simplemente ver películas todo el día y, aunque sean estúpidas, llorar por que hay algo en ellas que me emociona. Me gusta el chocolate y el pan, sonreír y cantar desafinando, las pizzas y hacer rabiar a mi hermana. Soy así, no hay nadie escondido detrás de mí. No soy perfecta ni de lejos, más bien al contrario. No tengo un cuerpo perfecto, ni un pelo rubio y sedoso, no tengo los ojos azules, los tengo marrones y pequeños, tengo los pies planos y soy muy torpe, pero ¿y qué?. Yo soy así, y por más que la gente se empeñe en cambiarme, nunca lo van a hacer. Puede que esté gorda, que sea una vaga, que no sea guapa, claro que sí, pero yo estoy segura de quien soy, no finjo ser otra persona o imito a los demás. No, eso no va conmigo. Yo soy yo misma, con mis pros y mis contras. Pero soy yo. Y lo voy a ser siempre. Así que, no, no me importa lo que la gente piense sobre mí, por qué si tienen el valor de criticarme, de insultarme o de decir que tengo que cambiar, es que ellos tienen un problema consigo mismos, por qué no están seguros de nada.
Si, al fin y al cabo, todos somos diferentes, y eso es lo que nos hace especiales.