martes
sábado
“Eres mi sensación favorita”
Aquella noche le veía más guapo que nunca. Quizás era el saber que probablemente sería la última oportunidad que tendría de bailar con él, de tomar algo con él, coger un metro de madrugada. Pero esa noche deseaba más que nunca sentirlo a mi lado.
- No, para, estate quieta. Estás borracha, no te enteras de nada – al momento reconocí su voz, con aquel dulce acento.
- Venga, no digas tonterías, sé que lo estás deseando… ¿O me vas a decir que te has acercado a bailar conmigo por que sí? – dijo ella; su voz sonaba totalmente artificial.
- No seas tonta! He bailado contigo por que eres mi amiga, estamos celebrando nuestra última noche de fiesta y quería pasármelo bien, eso es todo. Y ahora vete arriba a tomar el aire.
Oí unos pasos que se alejaban. No abrí la puerta. Me quedé allí, sentada sobre el retrete, tragándome todo el dolor que sentía y conteniendo las lágrimas. De repente, llamó a mi puerta.
- ¿Eres tú?
Era él. Esa voz. No dije nada, me quedé quieta, esperando a que el se convenciera de allí no había nadie. Hasta que oí como suspiraba.
- Sé que estás ahí. Así que, si no quieres abrirme, tendré que hablarte a través de una puerta. –hubo un momento de silencio en el que seguí callada- De acuerdo. He visto tu cara hace un momento. Cuando estábamos bailando. Y te he visto irte, y he querido venir para saber que te pasaba. Y sólo espero que estés triste por que mañana nos volvemos a casa. –volvió a hacer una pausa- Pero, de todas formas, quiero decirte algo. Y es que para mí, la mejor experiencia ha sido conocer a alguien tan especial como tú.
Abrí los ojos de par en par y me acerqué a la puerta apoyando mi cabeza en ella, escuchando atentamente.
- Este tiempo me ha servido para conocerte mejor, y nunca pensé que en sólo tres semanas fuera capaz de llegar a importarme tanto una persona. Cada vez que tú sonreías sentía que yo también debía sonreir, cada vez que nos sentábamos juntos y compartíamos la música sentía como si en el mundo sólo existiéramos tu y yo, cada noche cuando te ibas a acostar y te despedías de mi deseaba que la noche fuera eterna y que pudiéramos dormir el uno al lado del otro. Y sé que es ridículo, por que nos separan países y quilómetros, pero sé que no quiero perderte, no por lo que creas que hayas visto, por que creas que no siento nada por ti, por que, te juro que, en este momento, haría lo que fuera para que no llegara mañana y tener que decirte adiós.
Y lo dijo tan seguro, tan sincero, con tanta dulzura, con la voz cargada de sentimiento que al abrir la puerta, sólo pude lanzarme a sus brazos, y hundir mi cabeza en su pecho, y besarle hasta que se acabara la noche, e inhalar su perfume, y reír y llorar hasta el final, y saber que, por una noche, él y yo estuvimos juntos.
miércoles
Solamente una vez en la vida encontrarás a alguien que sea capaz de darle la vuelta a tu mundo. Le contarás cosas que no habías compartido con nadie, y escuchará todo, y estará dispuesta a más. Compartirás tus esperanzas de futuro, los sueños que nunca se cumplirán, las metas que no alcances y las desgracias que te ha dado la vida. Cuando algo maravilloso pase, no podrás esperar a contárselo, sabiendo que compartirá tu alegría. No se avergonzará de llorar cuando estés mal, o de reírse contigo cuando estés loco de alegría. Nunca te herirá tus sentimientos, ni te hará sentir que no eres suficiente, preferirá estar a tu lado y enseñarte las cosas que te hacen especial y maravilloso. Nunca habrá presión, celos o competición, sino una completa calma. Podrás ser tu mismo y no preocuparte de que pensará, pues te querrá por lo que eres. Las cosas que para la gente parezcan insignificantes como una nota, una canción o un paseo se convertirán en tesoros que guardarás en tu corazón para siempre. Los recuerdos de tu infancia volverán y te sentirás joven otra vez. Los colores parecerán más brillantes. Reírse será parte de la rutina diaria cuando antes era algo anormal o no existía. Una llamada o dos durante el día te ayudarán a superar una dura rutina de trabajo y harán que sonrías. En su presencia no habrá necesidad de hablar, y hallarás agradable el hecho de tenerle cerca. Las cosas que antes nunca te habían interesado se volverán fascinantes, porque sabrás que son importantes para esa persona tan especial para ti. Pensarás en ella en todo momento. Las cosas sencillas te recordarán a ella. Abrirás tu corazón sabiendo que hay una posibilidad de que se rompa algún día, y así, experimentarás un amor con lo que nunca habías soñado. Encontrarás que ser vulnerable es la única manera en la que tu corazón podrá permitirse sentirse realmente agradecido. Encontrarás la fuerza sabiendo que tienes un amigo verdadero y, posiblemente, un compañero del alma que te será leal hasta el final. La vida parecerá completamente diferente, excitante y maravillosa. Tu única esperanza y seguridad está en saber que forma parte de tu vida.
martes
Puede que no seas el primero, el último o el único. Pero si ya ha amado antes, puede que vuelva a hacerlo. Y si te quiere, ¿qué más importa? No es perfecta – tú tampoco lo eres- y puede que nunca seais perfectos el uno para el otro, pero si ella es capaz de hacerte reír, piénsatelo dos veces, y admite ser humano y cometer errores, abrázala y dale lo mejor de ti. Puede que no piense en ti cada segundo del día, pero te dará una parte de ella que sabe que puedes romper: su corazón. No la hieras, no intentes cambiarla, no la analices y no esperes más de lo que puede darte. Sonríe cuando te haga feliz, hazle saber que te vuelve loco, y échala de menos cuando ya no esté.
domingo
- Y ahora, ¿a qué tienes miedo?
- Tengo miedo a que nunca me quieras cómo yo te quiero, miedo a que te vayas y nunca te vuelva a ver, miedo a decirte esto y tú me tomes por una niña, miedo a que me rechaces, miedo a mirarte a los ojos, miedo a que me sueltes la mano y todo se esfume...
- No te preocupes; yo nunca te soltaré la mano.
jueves
martes
Por fin, después de un año, ha conseguido lo que más ansiaba: tenerlo para ella sola. Él la besa, una y otra vez, con ganas, con pasión, con necesidad. Ella se abandona, se deja amar, se entrega a él. Nunca había sido tan feliz.
La noche se va haciendo más y más profunda, hasta que finalmente, él se duerme. La luz de la luna ilumina tenuemente la habitación. Ella se incorpora y lo observa. ¡Qué feliz es!. Y cuanto lo quiere, más que a nadie. Sonríe y se acurruca a su lado, abrazándolo con fuerza, sintiendo su presencia hasta que se duerme.
Comienza a amanecer; el sol filtra sus rayos por la ventana, dotando a la habitación de luz natural. Ella entreabre los ojos y mira a su lado. Pero no hay nadie. Se incorpora rápidamente y palpa la cama. “¿Dónde está?¿dónde se ha metido?”.
Se levanta de la cama y comienza a vestirse cuando él entra en la habitación. Vestido con unos vaqueros cortos, sin camiseta, sus rizos castaños despeinados y con un brick de leche en la mano. La mira fijamente, con sus ojos azules. Y ella siente que se muere de amor, y se levanta, dispuesta a besarle con todas las ganas y la pasión posible.
Pero él se aparta. Un paso hacia atrás. Una mirada interrogante.
-¿Qué haces?
-Darte los buenos días… -murmura ella.
-Ya, pues no quiero tus buenos días. Y vístete anda, que tengo que ir a clase-responde él saliendo por la puerta.
Y allí se queda ella, sola, destrozada, las lágrimas asomando en sus ojos, la cara descompuesta. Pero no va a quedar así. Le sigue hasta la cocina.
-Pero, ¿tú de qué vas? Me llamas ayer, me dices que me necesitas, que tienes que verme, que me echas de menos… Y yo vengo, y tú… tú me besas y me abrazas, y otra vez me repites que necesitas que esté contigo, y… lo de anoche… -nota como las lágrimas quieren escapar de sus ojos.
Él la mira fríamente. Sus ojos azules clavados en ella.
-Lo de anoche fue sólo un polvo. No hay nada más. Tú no significas nada para mí. Simplemente tenía ganas de acostarme con alguien, y sabía que tú acudirías corriendo.
Y ella le cree, le cree por que le mira a los ojos, y ve que allí no hay rastro de aquel supuesto amor que anoche había, sólo ve indiferencia. Y no puede aguantarlo, y rompe a llorar. Le grita, le insulta, le golpea… Cae al suelo, débil, siente un fuerte dolor en el pecho. No puede soportarlo. Todo lo que había ocurrido anoche para ella había sido algo mágico. Pero estaba equivocada. Había sido todo una mentira. Había creído ser alguien importante para él. Pero sólo era una más, una estúpida chica dentro de su gran colección de mentiras.
miércoles
- ... No lo sé. Puede que hace algún tiempo sí, puesto que quería impresionar y destacar, pero creo que ya no.
- ¿Por qué?
- Por que yo soy como soy, y nada ni nadie lo va a cambiar. Yo voy a ser siempre la misma persona alegre, divertida, con ganas de sonreír siempre, con las mismas aificiones, con los mismos sueños, siempre voy a tener el mismo físico, por más dietas que haga, siempre voy a ser así. Me gusta tirarme durante toda la tarde en el sofá sabiendo que al día siguiente puedo volver a hacerlo o simplemente ver películas todo el día y, aunque sean estúpidas, llorar por que hay algo en ellas que me emociona. Me gusta el chocolate y el pan, sonreír y cantar desafinando, las pizzas y hacer rabiar a mi hermana. Soy así, no hay nadie escondido detrás de mí. No soy perfecta ni de lejos, más bien al contrario. No tengo un cuerpo perfecto, ni un pelo rubio y sedoso, no tengo los ojos azules, los tengo marrones y pequeños, tengo los pies planos y soy muy torpe, pero ¿y qué?. Yo soy así, y por más que la gente se empeñe en cambiarme, nunca lo van a hacer. Puede que esté gorda, que sea una vaga, que no sea guapa, claro que sí, pero yo estoy segura de quien soy, no finjo ser otra persona o imito a los demás. No, eso no va conmigo. Yo soy yo misma, con mis pros y mis contras. Pero soy yo. Y lo voy a ser siempre. Así que, no, no me importa lo que la gente piense sobre mí, por qué si tienen el valor de criticarme, de insultarme o de decir que tengo que cambiar, es que ellos tienen un problema consigo mismos, por qué no están seguros de nada.
Si, al fin y al cabo, todos somos diferentes, y eso es lo que nos hace especiales.